Hacemos un traje con retazos de vida ajena, con el único objetivo de ser exclusividad de Armani.
Vaya lujoso fracaso de los diseñadores de vidas perfectas.
No somos más que una aguja enhebrada por la inseguridad de coser bien.
sábado, 26 de julio de 2008
domingo, 25 de mayo de 2008
Lejanos
a Papu
Me devolviste la mirada infinitovacía, como el vacío que recorre el sudor infinito de mis manos. Te busqué. Un velo de lluvia de abril en mi rostro, y el olor a putrefacción escapa de las comisuras y me envuelve. Tu voz escarcha, se clava en la madera opacada por mis huellas. Soy tu intriga. Tal vez podría rellenarme con cenizas de otros tiempos... pero no. Estás ahí. Latiendo incesante, quebrando un auxilio en mis oídos. Mi estómago se dispara en la boca. Mi cuerpo se desvanece, lento. Y soy sólo un deseo de no ser.
De pronto abril humedece mi rostro. Y en mis manos tu figura delineada... y la distancia.
04/08/05
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prosa poetica
miércoles, 23 de abril de 2008
Incógnita
Y cuando me haya ido te preguntarás:
de dónde viene el sabor amargo de la suerte.
de dónde viene el sabor amargo de la suerte.
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Esto que es
miércoles, 2 de abril de 2008
Hipocresìa
A galope
sordamudez en el aire tibio
anida el vértigo
Dos sombras flamean
en el umbral de una puerta marrón desteñida
auspicia el cielo fogata de mariposas
la nona teje colores
se asoma por la ventana
hay seis platos en la mesa
y ellos en su puesto de trabajo
y el ovejero traiciona a su dueño
y la cantimplora está seca
y el beso
y el hambre del poder se revuelve en las tripas
Sueños
o recuerdos
o deseos de una vida
Se detiene el camino
ante la mirada ciega
o dormida
u oculta detrás de párpados muertos
El gris-verdoso de la humedad
se devora la pared
la cordura en quiebra de los ambiciosos
sólo muestra al mundo la derrota
por su deseo infalible de superioridad
Qué lindas las mariposas
Qué desagradables los guzanos
El cuchillo afilado por la sangre desprotegida
y la mano agrietada se mece en la cuna
ecos quebrantados en el pastizal seco
el calor ha despertado berrinches
ilusiones encadenadas a motores dormidos en tinieblas
el trote lento y equilibrado del razonamiento
al final del recorrido.
sordamudez en el aire tibio
anida el vértigo
Dos sombras flamean
en el umbral de una puerta marrón desteñida
auspicia el cielo fogata de mariposas
la nona teje colores
se asoma por la ventana
hay seis platos en la mesa
y ellos en su puesto de trabajo
y el ovejero traiciona a su dueño
y la cantimplora está seca
y el beso
y el hambre del poder se revuelve en las tripas
Sueños
o recuerdos
o deseos de una vida
Se detiene el camino
ante la mirada ciega
o dormida
u oculta detrás de párpados muertos
El gris-verdoso de la humedad
se devora la pared
la cordura en quiebra de los ambiciosos
sólo muestra al mundo la derrota
por su deseo infalible de superioridad
Qué lindas las mariposas
Qué desagradables los guzanos
El cuchillo afilado por la sangre desprotegida
y la mano agrietada se mece en la cuna
ecos quebrantados en el pastizal seco
el calor ha despertado berrinches
ilusiones encadenadas a motores dormidos en tinieblas
el trote lento y equilibrado del razonamiento
al final del recorrido.
(23/06/05)
viernes, 8 de febrero de 2008
Linea 526 int. 0022
Dormir, para que en el peor momento la tecnología me despierte, y una mano peluda y grisácea me saque de mi letargo.
Me aguarda la noche en el hueco del saco. Lo esquivo. Reboto en la gomaespuma que escapa del tapizado de cuero casi blanco, casi negro. Flameo hacia el piso que se mueve, entonces me pisan me patean me ensucian me arrastran me duelen. No lloro. Es en vano en un mundo de sordos. Veo la puerta. Se abre. El viento me levanta y me alejo. El monstruo en el cielo se viste de negro y declara la guerra. Una gota me clava un puñal por la espalda. Y nadie vio nada.
Me aguarda la noche en el hueco del saco. Lo esquivo. Reboto en la gomaespuma que escapa del tapizado de cuero casi blanco, casi negro. Flameo hacia el piso que se mueve, entonces me pisan me patean me ensucian me arrastran me duelen. No lloro. Es en vano en un mundo de sordos. Veo la puerta. Se abre. El viento me levanta y me alejo. El monstruo en el cielo se viste de negro y declara la guerra. Una gota me clava un puñal por la espalda. Y nadie vio nada.
(2005)
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domingo, 27 de enero de 2008
Fin
a Sebi
Dos copas de vino contemplan desde una orilla, como una sábana húmeda de transpiraciones blancas retuerce el aire. Y unos labios se rozan, y los seduce el último deseo de devorarse. Y unas piernas se frotan, se resbalan, al mismo tiempo que los humos de una vela y un sahumerio se pelean, y una respiración se agita. Y detrás del ojo de la cerradura, la inmaculada observa, y es sabroso el pecado. Pero entonces: ¿es bueno o es malo?, y si es bueno: por qué condenarlos a muerte.
El himno del infierno entona sus estrofas, y una lengua comienza a danzar sobre una piel y se sala de ella, y una saliva espesa color uva se derrama. Y ahora una cabeza gira hacia un costado, y una mano toma una copa, y una boca se llena de vino y se vacía en otra, y un aliento se quema. Un aroma a perfume que embriaga envuelve a una mujer, y esclavo de ese aroma un hombre se somete a un movimiento melódico. Y ahora son dos cuerpos envueltos en llamas, refugiados en el deseo de morirse. Los latidos no cesan y apuñalan sus pechos, y detrás de ellos, dos corazones empollan fantasmas.
El himno entona su última estrofa y el movimiento se acelera, y ese grito que arde en la garganta suelta una gota de respiración,
y adiós.
(28/08/05)
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viernes, 11 de enero de 2008
Medianoche de los diez años despues
... demasiado tarde para intentar desconocernos, le dijo.
Y se marchó.
Y se marchó.
(08/07/14)
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Esto que es
domingo, 23 de diciembre de 2007
Como si fuera vos
Pasan un instante por la vida de uno
para quedarse a morir en ese momento
como dardos enterrados
en el blanco perfecto del ahora
y yo los miro
te miro y me perteneces
somos carne
y uña
y mis manos
y mis huesos
y tus pies
dos lágrimas paridas por el mismo secreto
una sala de espera detrás de la piel
un final al final de tus ojos
cuarentamil razones despejando un por qué
Y la mueca simula sonreir
y los silencios pesan en los hombros
y este olor a disciplina casi diez puntos
y este reproche absurdo
de los devotos de la aceptación.
para quedarse a morir en ese momento
como dardos enterrados
en el blanco perfecto del ahora
y yo los miro
te miro y me perteneces
somos carne
y uña
y mis manos
y mis huesos
y tus pies
dos lágrimas paridas por el mismo secreto
una sala de espera detrás de la piel
un final al final de tus ojos
cuarentamil razones despejando un por qué
Y la mueca simula sonreir
y los silencios pesan en los hombros
y este olor a disciplina casi diez puntos
y este reproche absurdo
de los devotos de la aceptación.
(02/12/2007)
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Poema
lunes, 17 de diciembre de 2007
Arañalmas
Es la ingrata conveniencia
de adaptarse a este mundo desafortunado
y yo bien podría ser una afortunada
pero elijo este mundo
con sus perros
su rabia
con su noche de alma en pena
Con un ángel de la guarda sin mi compañía
con la leche tibia de una teta anciana
y una sombra en adopción
y un pasado sin rostro
Doscientas respuestas sin pregunta
Me quedo
con los adioses de los hombres que aman
y el desconsuelo del olvidado
y el milagro de un ateo
y mis hijos todavía no quieren tener madre
Me quedo
La suerte para otros
yo no acepto limosnas
que lo sepan.
de adaptarse a este mundo desafortunado
y yo bien podría ser una afortunada
pero elijo este mundo
con sus perros
su rabia
con su noche de alma en pena
Con un ángel de la guarda sin mi compañía
con la leche tibia de una teta anciana
y una sombra en adopción
y un pasado sin rostro
Doscientas respuestas sin pregunta
Me quedo
con los adioses de los hombres que aman
y el desconsuelo del olvidado
y el milagro de un ateo
y mis hijos todavía no quieren tener madre
Me quedo
La suerte para otros
yo no acepto limosnas
que lo sepan.
Salida
Entrarás al bar, y la armonía de su luz tenue te indicará que es el lugar perfecto de inspiración que buscabas. Elegirás la mesa del rincón de la izquierda que da a la calle Florida. Te sentarás. Pedirás un cortado, y luego de tu primera pitada, le darás un sorbo.
Pensarás en la importancia de la perfección de los cinco minutos que irás llevando con vos a solas. Cuando la satisfacción comience a devorarte, te sentirás invadido por los ruidos molestos y las voces, del matrimonio de fracasados que estará sentado a tu derecha.
Te indignará tu convicción de lugar perfecto. Colgarás en el respaldo de la silla tu paz aniquilada. Pagarás la cuenta. Un soplido de furia despedirá el humo de tu última pitada. Quebrarás la colilla de tu cigarro en el cenicero. Te levantarás, y un cartel luminoso te indicará la salida.
Pensarás en la importancia de la perfección de los cinco minutos que irás llevando con vos a solas. Cuando la satisfacción comience a devorarte, te sentirás invadido por los ruidos molestos y las voces, del matrimonio de fracasados que estará sentado a tu derecha.
Te indignará tu convicción de lugar perfecto. Colgarás en el respaldo de la silla tu paz aniquilada. Pagarás la cuenta. Un soplido de furia despedirá el humo de tu última pitada. Quebrarás la colilla de tu cigarro en el cenicero. Te levantarás, y un cartel luminoso te indicará la salida.
(02/09/05)
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